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Cómo redactar los objetivos de un proyecto

Los objetivos de un proyecto pueden ser generales o específicos, pero más allá de conocer su tipología, lo realmente interesante en este artículo es definir qué es un objetivo, cómo se redacta y qué lo define. Te explicamos con detalles algunos asuntos relevantes para poner en marcha un proyecto.

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¿Qué son los objetivos de un proyecto?

Los objetivos se pueden definir como las metas que se quieren alcanzar con el trabajo, es decir, los logros que están al final del camino. Con ellos no es tan importante definirlos, sino estructurarlos, es decir, planificar el proyecto de tal modo que sea posible conseguirlos.

La teoría, y la experiencia, señala que existen dos tipos de objetivos básicos: los generales y los específicos. Los primeros apuntan a solucionar el problema general determinado al planteo inicial del proyecto. Al final son la razón de ser del proyecto.

Estos objetivos generales vienen acompañados de los específicos, que son más concretos, más medibles, afectan únicamente a un aspecto de la investigación o una línea del proyecto. La consecución progresiva de objetivos específicos contribuye a cumplir con los generales.

Introducción a los objetivos de tu proyecto SMART

SMART es un acrónimo que se utiliza para planificar objetivos y metas. En inglés esta palabra significa inteligente. El método SMART está pensado para hallar objetivos que sean claros y alcanzables. Así, cada una de las letras determina una de las características de esos propósitos. Lo analizamos con detalle.

Específico

Se habla de objetivos específicos pero dándole un significado sutilmente diferente a la cuestión de metas generales y específicas. Cuando se señala que un objetivo debe ser específico, lo que se pone sobre la mesa es que sea claro, fácil de ubicar, que señale de manera precisa a quién o qué involucra y los límites que lo condicionan.

Cuantificable

Cuantificable es en español la traducción de measurable. También se puede formular como medible. Aquí está claro qué determina el objetivo, y no es otra cosa que la posibilidad de hacer un seguimiento real del grado de consecución, o lo que es lo mismo, comprobar que poco a poco se alcanzan las metas definidas.

Alcanzable

En inglés, la A de SMART es achievable o attainable. Esta es una de las fases en los objetivos SMART más compleja, ya que implica establecer propósitos que se pueden lograr, que sean alcanzables. Hay que ser realista con los deseos, pero fijarlos de manera ambiciosa, para no caer en el conformismo. La idea de mejora continua es útil en esta tarea y para ello es aconsejable estudiar con detenimiento lo que ya se ha logrado previamente.

Relevante

R de relevant o realistic, o lo que es lo mismo, realista y relevante. Aquí entra en juego que la idea final, el deseo con el que se inicia el proyecto, sea importante, tanto como para no querer abandonarlo. El matiz de realista vincula esta característica a la anterior, a la del alcanzable. Hay que asegurarse de que los objetivos merecen la pena, ayudan a crecer y son los adecuados en cada momento.

Sujeto a limitaciones de tiempo

La última letra que determina los objetivos es la T, de time based, lo que en español es temporizado. Cada meta debe tener su fecha final, su dead line, y un calendario que la acompañe. Con esta parte de los objetivos SMART  se fijan prioridades. Al señalar la temporización tocará responder a preguntas como cuándo es la fecha límite y qué tareas se pueden ir ejecutando para acercar la meta final.

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Cómo redactar un objetivo

Una vez conocemos los objetivos de un proyecto toca redactarlos sobre el papel, para que queden bien definidos y no estén sujetos a confusión. Un primer consejo es establecer una declaración de visión sobre el proyecto y su idea más amplia. A partir de ahí toca describir las metas u objetivos generales y, finalmente, entrar de lleno en los objetivos concretos.

Estos son declaraciones esenciales en las que se fijan los resultados más específicos del proyecto. Han de ir ajustados al sistema SMART para lograr el máximo impacto. Con SMART lo que se consigue es dirigir bien las tareas a ejecutar en el proyecto, trazar un plan más lógico por el que caminar.

Ejemplos de objetivos de proyecto

Cada proyecto tiene su propio diseño, pero en todos ellos se pueden observar estrategias que son similares. Así, si acudimos a los tipos de objetivos, los generales y específicos siempre se mantienen.

Los objetivos generales pueden ser: acabar el proyecto en la fecha estipulada, cumplir con las necesidades que demanda el cliente o fidelizar al cliente con la solicitud de un nuevo proyecto.

Si vamos a los objetivos específicos aquí ya entran en juego tareas mucho más concretas, como comparar los grados de satisfacción de los clientes antes y después de algunos cambios ejecutados, analizar el perfil mayoritario de los clientes potenciales, mejorar los servicios de posventa… y como estos, muchos otros ejemplos que varían en función del tipo de empresa y la estrategia marcada.

Los objetivos de un proyecto deben ser generales y específicos. Ambos son importantes porque no se entienden los unos sin los otros. Con el sistema SMART se puede avanzar enormemente en la ejecución de planes y estrategias, así que no está de más si la implantas en tu equipo.